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Uno de los implementos imprescindibles en cualquier cocina es la sartén, donde vas a preparar diversidad de alimentos. Ya sea unos huevo fritos, verduras salteadas o una buena tortilla de patatas, las sartenes son piezas básicas para los chefs y cocineros aficionados.

Por lo general, en casa se tienen sartenes de distintos tamaños para las distintas preparaciones y porciones. Actualmente, se suelen utilizar aquellas con una capa antiadherente, que evitan el uso excesivo de la grasa a la vez que facilitan la cocción.

No obstante, es posible que alguna vez la sartén pegue y los alimentos se quemen o queden adheridos a la pared de esta. Para evitarlo, hay diversos remedios caseros y cuidados que te ayudarán para que no se peguen las sartenes y tus platos queden perfectos.

1. No calentar la sartén vacía

Una sartén es un utensilio delicado, que debes cuidar con mimo para alargar su vida útil y que la comida quede siempre en su punto. Algo que recomiendan los chefs más prestigiosos es que nunca la calientes totalmente vacía.

Lo mejor es cubrirla con una fina capa de aceite, para lo que puedes colocarlo en un rociador y esparcirlo de manera uniforme por toda la superficie. Si al usar la sartén, notas que tiende a pegar, prueba a colocar un poco más de capa grasa, ya sea el aceite o la mantequilla.

Otro problema que se puede presentar, es que la sartén se termine deformando al calentarse sin ningún tipo de recubrimiento graso. Además, se corre el riesgo, en el caso de los que tienen una capa antiadherente, que se liberen sustancias tóxicas que puedan pasar a los alimentos.

2. Calentar a fuego lento

Un consejo que no debes dejar pasar de lado es la manera en que comienzas a preparar la sartén para la cocción. Lo más conveniente es que inicies el precalentamiento a fuego bajo y que poco a poco se vaya alcanzando la temperatura deseada.

No coloques los ingredientes antes de que la sartén se encuentre bien caliente, ya que lo más probable es que se peguen. Para comprobar si ya está lista, puedes probar con un pequeño trozo y ver si no se adhiere al fondo y así agregar los demás ingredientes.

Los grandes chefs indican que debes remover los alimentos constantemente para evitar que se peguen al fondo de la sartén. Y, por supuesto, utiliza cucharas o espumaderas de madera, plástico o silicona, ya que las de metal van a rayar la superficie antiadherente y dañarla, haciendo que la comida se termine pegando.

3. No sobrecalentar la sartén

La mayoría de los buenos platos, requieren paciencia y una cocción lenta, lo cual hace que los sabores se asienten. Si vas a cocinar en la sartén, no la sobrecalientes demasiado, ya que posiblemente los alimentos no quedarán bien cocidos y se peguen.

Además, toma en cuenta que a una temperatura superior a los 240° C, la capa antiadherente puede comenzar a agrietarse, reduciendo su vida útil. Asimismo, se desprenden micropartículas de sustancias químicas que se combinan con los ingredientes, siendo tóxicas para las personas.

4. Curar con sal gruesa

Si ya tienes una sartén que comienza a pegar, pero no te quieres deshacer de esta, hay formas en que pueden recuperar su adherencia. La más utilizada, siendo un excelente remedio casero, es la sal gruesa:

  • Se requiere toallas de cocina de papel y sal gruesa.
  • Comienza a calentar la sartén vacía a fuego lento durante unos minutos.
  • Cuando veas que está bien caliente, añade un buen puñado de sal gruesa y espárcela por toda la superficie de la sartén.
  • Espera hasta que sal se torne de un tono amarillento y retira del fuego.
  • Retira la sal y limpia el fondo y paredes de la sartén con la toalla de cocina.

Luego de hacer este proceso, podrás utilizar nuevamente tu sartén y podrás comprobar que no se pegan los alimentos. Tiene la ventaja de que puedes hacerlo tantas veces como lo requieras, ya que es un remedio casero totalmente natural, que no tiene ningún componente tóxico.

5. Combinar vinagre con sal

En este caso, se va a aprovechar el poder limpiador del vinagre y la acción de la sal, para que tu sartén favorita vuelva a estar como el primer día. Para hacerlo, requieres lo siguiente:

  • Vierte ½ taza de vinagre blanco en la sartén a recuperar y lleva al fuego.
  • Espera que el vinagre entre en ebullición, pero no dejes que el líquido se evapore totalmente.
  • Retira del fuego y con el vinagre todavía caliente, pasa una esponja suave por toda la superficie de la sartén. Hazlo con precaución, para evitar quemarte las manos.
  • Elimina todos los residuos de vinagre y seca muy bien con una toalla de cocina de papel.
  • Lleva nuevamente al fuego, colocando una cantidad de sal gruesa que cubra todo el fondo de la sartén.
  • Espera que la sal comience a saltar ligeramente y se vaya tornando de un color amarillento.
  • Saca del fuego, elimina toda la sal, limpiando con la toalla de papel.
  • Cuando la sartén se haya enfriado, lávala como lo haces regularmente y ya queda lista para usar.

6. Frotar con una patata

Este es uno de los secretos mejor guardados de algunos chefs con estrella Michelin, para que sus sartenes siempre cocinen de forma impecable. Es muy sencillo y únicamente debes hacer esto:

  • Corta una patata de buen tamaño a la mitad y úntala con aceite de oliva.
  • Calienta a fuego lento y frota la patata por toda la superficie de la sartén, hasta que el aceite forme una capa.
  • Una vez que la sartén alcance la temperatura deseada, coloca los ingredientes para la preparación.

Los expertos indican que la combinación del almidón con el aceite, forma una excelente capa antiadherente. Aunque algunos prefieren cubrir la sartén con aceite, utilizando una brocha de silicona, la mayoría indica que la mezcla anterior da mucho mejores resultados.

Cuidados para que la sartén no pegue

Un buen chef se reconoce por el mimo con el que cuida su juego de cuchillos y sus sartenes, ya que sabe que son la base de un plato de alta cocina. Aquí te presentamos algunas recomendaciones que dan los conocedores, para tenerlas siempre en perfecto estado:

  • Nunca dejes la sartén sucia durante mucho tiempo, particularmente si se le ha pegado algún alimento en el fondo.
  • Para la limpieza, utiliza preferentemente agua y jabón neutro, alejándote de cualquier producto abrasivo, que pueda afectar la capa antiadherente.
  • Lava las sartenes agregando un poco de agua, mezclando con el jabón y llevando al fuego lento hasta que el agua hierva. Luego retirar, frotar con una esponja suave y, cuando se enfríe, enjuagar con abundante agua limpia.
  • Descarta el uso de utensilios de metal para remover o voltear los alimentos, y nunca para desprender restos pegados. Prefiere aquellos fabricados de madera, silicona o plástico.
  • Nunca cortes los alimentos directamente en la sartén, ya que el cuchillo también terminará dañándolo. Asimismo, no se deben guardar los restos de comida directamente en la sartén, debido a que se puede pegar y dañar la capa antiadherente.
  • Aunque algunas sartenes indiquen que son aptas para el lavavajillas, es preferible no usarlo para su limpieza. Los detergentes pueden ser muy abrasivos o la sartén puede tropezar con otras piezas y terminar rayada o dañada.
  • Jamás debes colocar una sartén con capa antiadherente caliente directamente en el agua fría. Esto puede hacer que se deforme por el cambio brusco de temperatura, por lo que hay que esperar hasta que se enfríe.
  • Al guardar las sartenes, coloca una toalla de papel entre estas y así evitarás que se rayen al rozar cuando las sacas para utilizarlas.

Por último, si tu sartén ha pegado, no te preocupes, ya que todo tiene solución y fácilmente podrá recuperar su brillo. Lo importante es que tomes en cuenta el tipo de sartén que tienes y hacer la limpieza recomendada para cada material:

  • De acero inoxidable: estas sartenes son bastante susceptibles a que se peguen los alimentos, pero se limpian de manera sencilla. Los chefs indican que lo mejor es cubrirlas con una capa de bicarbonato de sodio, agregar agua hasta cubrir la zona afectada, dejar reposar por 2 horas y luego eliminar los restos con una espátula de plástico.
  • Con capa antiadherente: prepara una pasta mezclando un poco de agua, vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Cubre toda la superficie interior de la sartén y deja reposar durante 30 minutos, para luego frotar con una esponja suave y lavar como de costumbre.